Manifiesto  ·  Documento abierto para discusión  ·  V1.0

Mexnología

Por qué México puede construir su propia tecnología, por qué el software aburrido es el primer paso, y qué necesitamos de gobierno y empresas para empezar.

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El diagnóstico: nos espantamos antes de empezar

A México no le falta talento técnico. Le falta permiso propio. La conversación se muere antes de la primera línea de código con una sola frase: “eso ya lo hace un gringo”. Cuatro síntomas del mismo problema:

Miedo al competidor.

Comparamos un producto de un año contra uno de veinte años y mil millones de dólares de capital. La comparación correcta no es quién tiene más funciones, sino quién entiende el problema local y quién responde el teléfono.

Nadie quiere ser el primer cliente.

Comprar nacional se percibe como riesgo de carrera. Comprar extranjero es la decisión que nadie te reclama, aunque salga peor y más cara.

Talento exportado.

Los mejores ingenieros del país ya construyen tecnología de clase mundial: para empresas de fuera, desde Guadalajara, Monterrey y CDMX. La capacidad existe; se factura en otra parte.

El costo invisible de la dependencia.

Precios en dólares, reglas de uso ajenas, datos fuera del país, integraciones que cambian sin avisar y un botón de apagado que no controlamos. Es barato hasta el día que deja de serlo.

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La premisa

Si el talento ya está aquí y ya construye para el mundo, el cuello de botella no es la capacidad de construir: es la demanda. La tecnología nacional no nace de subsidios ni de discursos; nace de contratos reales, firmados y pagados a tiempo. Cada peso que una empresa o una dependencia mexicana gasta en software es una decisión de política industrial, aunque nadie la llame así.

No se trata de ganarle a Estados Unidos ni a China. Se trata de dejar de ser irrelevantes en nuestra propia casa.

La apuesta mexnológica

La ruta, las peticiones y el consejo

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La ruta: empezar por lo aburrido

Nadie arranca fabricando semiconductores. Tres horizontes, cada uno financiado por el anterior:

Horizonte 1 · 0–3 años

SaaS útil

Herramientas que toda empresa usa todos los días. Software aburrido, indispensable y rentable. Aquí se forman equipos, flujo de caja y confianza del comprador.

Horizonte 2 · 3–7 años

Plataforma

Identidad digital, infraestructura de datos, nube y cómputo regional, ciberseguridad e IA aplicada al español y al marco legal mexicano.

Horizonte 3 · 7+ años

Infraestructura dura

Manufactura electrónica, semiconductores de nicho, hardware industrial y energía. El Bajío y Jalisco ya tienen la base física.

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Lo que pedimos

Al gobierno

Un piso mínimo de compra pública de software a proveedores nacionales, y trámites proporcionales al tamaño del proveedor: que una PyME pueda venderle al Estado sin un año de papeleo.

A la empresa privada

La regla de “uno de tres”: en toda evaluación de software, al menos un proveedor mexicano evaluado en serio, con los mismos criterios técnicos. No pedimos caridad; pedimos entrar a la cancha.

A ambos

Contratos plurianuales y pago puntual. Nada mata más empresas mexicanas que 180 días de crédito forzado a un proveedor que apenas nació.

05

El Consejo Mexnológico

Órgano ligero y mixto —industria, academia y gobierno—. No reparte dinero: reparte información y prioridades. Cuatro funciones:

1

Mapear la dependencia

Qué compramos fuera, a quién, por cuánto y qué tan sustituible es. Sin ese mapa, la conversación es puro sentimiento.

2

Priorizar

Publicar cada año cinco categorías donde construir en México ya es viable y estratégico, no en una década.

3

Certificar

Sello con criterios verificables: propiedad, operación y datos en México. Que “mexicano” signifique algo auditable.

4

Conectar

Emparejar comprador ancla con constructor nacional. Un contrato real vale más que cualquier incubadora.

La invitación es concreta: no pedimos cerrar el mercado ni castigar a nadie; pedimos abrir la puerta, medir la dependencia y dar una oportunidad justa al proveedor de casa. Buscamos fundadores, compradores ancla y aliados institucionales para instalar el primer Consejo.